LOS PEQUEÑOS DETALLES

Hoy estoy poco inspirada y mira que lo siento porque mi prota de hoy se merece algo más. Se llama Ruthi (y qué casualidad, no Di?). Es mi vecina, o mejor dicho, vecina de Malayaka House. Vive a 100 metros del orfanato en una casa medio en ruinas. Tiene ladrillos apilados a la entrada, supongo que porque los vende, y una cocina último modelo de la nueva colección de otoño de Ikea. Ja.

Cada vez que paso por ahí, tengo la sensación de que en esta familia se reproducen milagrosamente a pasos acelerados porque veo niños por todos lados y nunca ningún hombre ni nada que se le parezca. No voy a ser malpensada, y venga, voy a contar que es porque trabaja muy duro de noche y por el día está dentro de casa durmiendo.

Ruthi tiene 10 hijos. La mayor tiene 15 y el pequeño menos de un año. Desde que vine la primera vez a Entebbe, me llamó la atención esa casa, pero nunca encontré excusa para parar y hablar con ella o con sus hijos.

Pero este año, a mano derecha de la pila de ladrillos, ha abierto una pequeña “tienda”. La explicación a las comillas, aquí con la foto:

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Así que el otro día cuando volvía en bici de la Babies Home, hice una parada. Enseguida, sus hijos se acercaron a curiosear la bici y a la “muzungu” de las pecas. Muzungu significa blanco, y cuando vas por la calle, todos los niños te dicen “bye muzungu”. Que viene a ser algo así como si en Madrid fuéramos saludando a todos los turistas de la Plaza Mayor diciendo “hasta luego, guiri”.

La oferta de la tienda era escasa: unos seis “mandanzi”. Unas bolas de pan azucarado y frito, cuyo sabor recuerda a los donuts. Y ya.

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A pesar de esto, pensé, Ruthi apareció dentro de la tienda, orgullosa de tener un cliente, y me sonrió. Le pedí que me diera dos mandanzi y ella pacientemente y al ritmo ugandés, buscó una hoja de periódico, los sacó y los envolvió al estilo castañas asadas en Madrid.

Cada mandanzi cuesta 200 shillings (unos 8 céntimos de euro). Cuando saqué el monedero me di cuenta de que solo tenía billetes de 20.000, así que le pregunté si tenía cambio. Bea, hija ¡qué pocas luces! Solo hacía falta mirar alrededor para darse cuenta de la respuesta…

Le pedí que otros dos y le dije que se quedara con el cambio. Su cara se iluminó con una gran sonrisa y se fue corriendo a contárselo a sus hijos. Bici en mano, yo paseé la mía por el barrio de vuelta a Malayaka House, mientras saboreaba mi compra.

Al día siguiente, camino a Entebbe Town, pasé por delante. Y oh mi sorpresa cuando me encontré con esto:

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Ays que me dio un pequeño vuelco el corazón y todo. ¡Vaya mujer empresaria! Todas las veces que había pasado por delante nunca había pensado que su reducida oferta en la tienda se debía a que no tenía dinero para comprar nada más. El pez que se muerde la cola, no? Pero ahí estaba su inversión.

Estaba a primera hora fríe que te fríe. Mandanzis y una nueva oferta en la carta: samusas. Las samusas son empanadillas triangulares rellenas de verduras, muy populares en Uganda, y heredadas de la cocina india.

20130912_090303Compré una para probarla y oye, estaba riquísima. A media mañana volví, esta vez para comprarle todas las existencias de samusas para los niños de Malayaka House. Había también dos aguacates, y cuando toqué uno de ellos para ver si estaba maduro, lo alcanzó con la mano y me lo dio. Yo le pregunté cuánto costaba y me dijo que no, que era un regalo, “you are my friend”. ¡Lista, lista!

Y a los amigos se les regala cosas, no? Hace un par de días le llevé ropa para sus hijos. Y me dijo, “¿tanto me quieres?”. Pero sabéis, esos niños lo que necesitan es comer más. El sábado volvía tarde del pueblo y estaba medio oscureciendo y paré en la tienda. Su hija, aunque estaban ya medio cerrando salió escopeteada para decirme “hello my friend?” y yo le compré samusas para la cena. Como estaba oscuro no se veía bien y algunas se le cayeron al suelo, y los niños salieron de todas partes a la velocidad de la luz para cogerlas y comérselas.

Y es un poco raro comprarle las samusas a Ruthi para después dárselas a sus hijos, no? Así que me dedico a darle publicidad al negocio entre los voluntarios de Malayaka House. Pero si tenéis alguna idea mejor, Ruthi estará encantada de escucharla.

En fin, dándole vueltas al título que le daba a la entrada, he pensado justo eso: que la vida está llena de pequeños detalles que pueden marcar la diferencia. Y quien sabe, quizás, cambiar las cosas.

Le dije a Ruthi que iba a escribir sobre ella pero no entiende dónde, solo me preguntó si era a mis amigos, y le dije que sí. Así que gracias, amigos, por leernos hoy!

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About bea

Vivo en Uganda donde colaboro con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
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20 Responses to LOS PEQUEÑOS DETALLES

  1. maribel garcía says:

    menos mal que no estabas inspirada!!! que historia mas bonita, Bea! Que sepas que le he hecho seguidora de tu blog a mi hija Claudia de 10 años, se lee todos tus post, y éste le va a encantar porque es como leer un cuento maravilloso.
    Muchos besos y que sepas que aquí, en el “primer mundo”, nos encantan tus historias

  2. crisquinones says:

    Que bonito Bea! Pero perdóname, pequeño gran detalle el tuyo :)…. Me hace gracia, aquí en Nepal también tenemos las “samosas” y confirmo que están riquísimas!!! Un beso enorme!!

  3. Luz says:

    Preciosa la historia de Rhuti como todas las que escribes ,Bea.

  4. Nuria says:

    Genial Bea, Muy bonita historia.

  5. gutipeq says:

    Ays! guti, para no estar inspirada me has hecho llorar… (otra vez! 😉 Estoy muy orgullosa de ti!! Consigues llenar de esperanza a la gente que te rodea allí y a todos los que te leemos aquí. Estoy segura de que seguirás marcando la diferencia y de que habrá muchas “Ruthis” en tu camino… Gracias por trabajar tanto y hacer posible que nuestro sueño de Ssenga Uganda se haga realidad. Te quiero mucho, hermanita!

  6. Mariela says:

    Que hermoso poder vivir, sentir y expresar a los demás historia como estas que deberían llenar muchas páginas, en lugar de otras noticias.
    Gracias Bea por compartir tu historia

  7. Martez says:

    Qué grande Bea! Te sigo en silencio desde q empezaste a contarnos tus vivencias en Uganda, y al terminar cada entrada espero con ilusión la siguiente… Me emocionas y me diviertes y me encanta ver que queda gente buena y desinteresada como tú… Por eso te doy las gracias, y te felicito de corazón!! Un beso grande.

  8. Ricardito says:

    Espero que Sergio sea casi tan buena persona como tu, porque igual lo veo muy dificil.
    Un besazo

  9. Paco Travieso says:

    Bea, cada vez que leo tus crónicas estoy mas sorprendido, esta ultima “Los pequeños detalles” demuestra una vez mas, que pese a las Master, MBA, los Programas de Perfeccionamiento Directivo, etc., lo que realmente se impone es la astucia, necesidad y ganas.
    Bea un besazo muy fuerte, y siento no poder cenar esta noche unas samusas y de postre un mandanzi.

  10. Tania says:

    Beatriz, tan real y tan humano, tu blog me hace volar más allá de este mundo y sobre todo me hace pensar.
    Muchas gracias.
    Te mando un gran abrazo.
    Tania

  11. Mai Garcia Mora says:

    Creo que Maribel ha tenido una idea estupenda: le voy a enseñar tu blog a mis hijos. Un beso, Bea. Precioso post, como los demás

  12. Richy says:

    Q historia tan bonita Beatriz, aquí en casa, pensando en mis cosas, tratando de descifrarme día a día, y trabajando duro en ello como tu ya sabes, encuentro q tus relatos están empezando a formar parte de mi terapia, y q bien a sienta!! Jajajaja!! Besos!!

  13. Querida Bea, nos estás dando a todos una lección por tu valentía, tu simpatia y entrega hacia los demás. Tu historia es preciosa y más aún tu forma de contarla. Me imagino ya la cara de Ruthi al encontrarse con una persona tan generosa (en todos los sentidos) en una país tan difícil como aquél.
    Tengo un blog: tierradedunas.blogspot.com.es (la verdad es que lo tengo un poco abandonado) pero iré poniendo tus relatos, habrá que ir pensado en hacer un libro con todos ellos.
    Un fuerte abrazo, campeona.
    Alicia.

  14. Sergio says:

    Bea, que alegría leerte! Por alguna razón y aunque me suscribí al blog no me llegan los avisos. La historia es preciosa y refleja muy bien las vivencias de países y gente que con apenas nada son capaces de reinventarse día a día para sacar adelante a los suyos. Ojalá los países desarrollados tuviésemos la humildad suficiente como para aprender de ellos. Un beso gordo y sigue escribiendo tus pequeñas detalles!

  15. Yénia Camacho says:

    Hola Bea, qué experiencia tan enriquecedora. La historia que cuentas es magnífica: una gran historia vista en un detalle. Y lo mejor, la mirada de quien la narra. O sea, a mi modesto entender, ahí están los elementos fundamentales de la literatura. Ándale pues, queridísima Bea.
    Muchos besos
    Yénia

  16. cristina says:

    Hola Bea, es precioso lo que cuentas. Envidia sana me das. Continua deleitandonos con tus relatos. Yo solo puedo mandarte mi energia positiva.
    Muchos besos
    Cris

  17. Joaquín Hurtado says:

    Hola Bea. Chapeau por tu relato. Destila ternura por los cuatro costados y con ello remueves los mejores sentimientos del ser humano.
    Bea, tus ojos y dotes literarias son necesarios para acercarnos a la dura realidad en que viven millones de personas. Así que sigue adelante con esa fuerza y determinación que has demostrado.
    Muchos besos.
    Joaquín

  18. egbueno says:

    Lo que Ruthi, la protagonista de tu historia, necesita son clientes. Sin clientes, su negocio no podrá prosperar.
    Dado el precio de cada samuza, con 180 euros tendremos para que los niños de los dos orfanatos coman samuzas una vez por semana, durante cuatro meses.
    Así que, aparte de mis otros apoyos económicos a tu causa, cuenta con esa cantidad, pero con ese carácter finalista.
    Cuatro meses prorrogables si logran sus objetivos: ayudar a una madre emprendedora a mejorar su negocio y su vida familiar.

  19. Borja says:

    Joer…. y eso que no estaba inspirada…. Mas dejado llorando. Aunque ya he visto que no he sido el único (gufòn????jejeje).
    Porfa sigue contando esas cosas de poca importancia (cómo decía Leon Felipe en este poema que os aconsejo….http://www.poemas-del-alma.com/leon-felipe-que-lastima.htm) que a mí, y seguro que a los demás, nos llenan de fuerza y de alegría.
    Te quiero.
    B

  20. Mai Garcia Mora says:

    ¡Vaya! en uno de León Felipe pensé yo también cuando nos dijo Bea que se iba… ahí va: http://www.poemas-del-alma.com/leon-felipe-romero-solo.htm

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