GEORGI

Los días aquí se llenan de obligaciones. Y de abrazos, juegos, sonrisas… y el día a día pasa sin que una se dé casi ni cuenta. Y no es fácil encontrar huecos para sentarse, y no digo ya concentrarse, y dedicar unas líneas al blog. Siento el retraso.

Algo que pasó ayer me ha hecho cambiar el tema de hoy. Ahí va.

A los ugandeses no les gustan los perros ni los gatos. Por los caminos anaranjados del país, es común ver a muchos de ellos deambulando por las calles y caminos, entre la basura buscando comida. Sucios, asustados, llenos de pulgas, y esqueléticos.

Las madres asustan a sus hijos diciéndoles que si se hacen pis en la cama, los perros vendrán a comérselos. Y así, claro, ¿cómo van a sentir el mínimo cariño por ellos? Quizás no sea más que una cuestión de supervivencia, que oye bastante tienen muchos ugandeses con buscarse su comida diaria como para estar pensando en perros y gatos, de los que, al fin y al cabo, no reciben ningún beneficio económico directo como sí lo hacen de vacas, cabras, cerdos o conejos. Pero, en mi opinión, y siempre desde el respeto que tengo a este país y a la necesidad que hay, no sirve de excusa.

El otro día fui con Robert, el fundador de Malayaka House, a la Babies Home y llevamos a Nina, la mayor de los perros de la casa. Cuando salió del coche, casi todos los peques empezaron a llorar, uno tras otro en cadena. Acabé con tres o cuatro literalmente saltándome encima asustados, y Robert con otros tantos, hasta que conseguimos meter a Nina otra vez en el coche. Las aunties, en lugar de ayudar, se reían diciéndoles a los niños “the dog came because you shu shu on your bed”. Vaya cabreo me pillé. Respiré, requeté respiré y haciendo ohhhmmm intenté explicarles que no estaba bien decirle eso a los niños. Que no hay necesidad de educarles en el miedo cuando yo no veo más que ventajas en que aprendan a quererlos.

Pero es que no solo les asustan con perros que les comen, también con fantasmas a los que llaman “night dancers” que deambulan por las noches para comerse a los niños malos. Y así, podemos añadir a la lista un montón de miedos inculcados, relacionados con la magia negra, que no traen sino rechazo y miedo al prójimo. Que es lo que también pasa con epilépticos, enfermos mentales, albinos y un largo y desgraciado etcétera. Pero permitidme dejar este tema para otro día, y seguir con el maravilloso mundo animal.

Malayaka House en esto, como en otras muchas cosas, es un pequeño paraíso en Uganda. A mí me gusta pensar que igual que acogemos niños, hacemos lo mismo con los animales.

Tenemos ocho perros y cuatro gatos. La perra más joven, Sophie, se rompió la pata de atrás y cojea, pero la sigue utilizando. 20130903_002029

El veterinario nos ha dicho que igual hay que operarla para cortársela. Sophie tiena la cara más dulce del mundo.

El gatito más pequeño no tiene ni dos meses, nos lo encontramos en la puerta de la casa maullando, hace un par de semanas. Quién sabe, quizás es un gato listo listo y sabía que si daba con esta puerta, tendría un hogar. A qué os recuerda esto, padres? Gracias por cuidar de Oliver.

Volviendo al paraíso, los niños de Malayaka House juegan con Sophie, Nina, Bastard, Tiger, Cupcake y Georgi. 20130703_124327Y Tía y Pablo cuidan de ellos y duermen en su cuarto para protegerles.

Por las noches los perros están fuera, jugando entre ellos mientras los voluntarios estamos todavía levantados y cuando nos vamos a la cama, se convierten en los mejores guardias de seguridad que hemos podido encontrar aquí. No se quedan dormidos en una silla con la escopeta en la mano. Y a cambio, solo piden comer. No parece un mal trato, no?

Todos los gatos que pasan por la casa se llaman “mouse”. 20131007_103020Los que hay ahora los trajo una personita preciosa de un centro de acogida de animales abandonados, y dos de ellos están viviendo una historia de amor en mi cuarto.Os lo digo en serio. Encima de mis camisetas les he hecho una cama y se pasan allí el día mordisqueándose, achuchándose y durmiendo juntos.

Hakim tiene 15 años y desde hace unos meses, escribe a veces historias sobre su vida. Historias que una tiene que concentrarse para leer porque no tienen puntos ni comas, pero que tocan el corazón. Por lo menos el mío y el de unos cuantos que conozco por aquí. Os estaréis preguntando por qué os cuento esto. Os explico, una de las historias se titula “The animal whisperer”, otra “The tears of an animal”. Hakim tiene una relación especial con los animales y aquí en Malayaka House puede desarrollarla. Es feliz con sus palomas, sus cabras, sus conejos, los huevos de sus gallinas y su perro, Tiger.

No sé si todos los que me leéis compartís el respeto y el amor que yo tengo por los animales, e igual pensáis que con tanta desgracia y pobreza que hay en este país, es tema baladí (gracias Pocho por regalarme esta palabra). Yo opino que no, que convivir con animales, cuidarles, quererles y ser capaces de aprender de ellos nos hace más grande el corazón.

Con todo esto, ayer fue un día triste en Malayaka House. Se murió Georgi, uno de los perros de la casa. Estaba sanote y en cuestión de días, se fue debilitando y su cuerpecito ya ayer no pudo más. El veterinario no consiguió saber lo que le pasaba, igual algo en el corazón, dijo. Desde luego el corazón lo tenía enorme. Era bonachón, fortote, amigable y cariñoso. No tengo ninguna foto suya y ahora me da pena no haberle hecho ninguna.

Murió cuando acababa de oscurecer. Le enterramos en la entrada de la casa, con todos los enanos y las niñas mayores alrededor. Y le pusimos flores. Fue un momento triste, pero a la vez, mágico.

Lucas tiene siete años y adora a los perros. Le ayudan a hacerse más sociable y les trata de tú a tú con mucho cariño. lucasEs normal verle sentado acariciando a alguno de ellos. Anoche cuando todos nos fuimos, Robert se quedó con Lucas cerca de Georgi. Le abrazó y le habló durante un buen rato. Esa imagen, y las palabras que imagino le decía, se quedaran grabadas en mi mente para siempre.

Mientras los observaba, pensaba que Lucas será un ejemplo para los ugandeses que se encuentre en su camino y les enseñará a olvidar sus miedos para hacer crecer sus corazones.

Goodbye, Georgi.

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About bea

Me voy a Uganda a colaborar con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
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2 Responses to GEORGI

  1. Elenissss says:

    Bea! me encanta leer tu blog! estoy siempre esperando que publiques, aunq entiendo que no tienes tiempo…Un besito muy fuerte y enhorabuena, eres grande igual tu hermanita que la tengo más cerca, Besos!

  2. Enrique Solla says:

    Qué grande, capitana!! Sigue por ahí que, con personas como tú, cuando lleguen los extraterrestres a la tierra, van a cambiar de opinión y en vez de aniquilarnos para hacerse con el planeta, nos van a dar a algunos consejos prácticos para mejorar como raza. SEguro que sí! Gracias de parte de la humanidad!

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