LA GUERRA DE LAS GALAXIAS

Tengo que reconocer que llevaba varios días de laguna mental, sin mucha inspiración y sin estar segura del tema de la siguiente entrada. Y esta tarde, resulta que me ha inspirado La Guerra de las Galaxias.

Y es que hoy he visto el Imperio Contraataca con los peques de Malayaka House. Vaya dos horas y media divertidas que me he pasado.

En Malayaka House no hay tele. Y qué placer no tenerla, sobre todo, qué placer ver que los niños no están viendo todo el día dibujos, series y películas estúpidas que no hacen más que quitarles tiempo de juego.

Y digo que no están todo el día viendo la tele, pero eso no significa que no estén obsesionados con las películas. Les en-can-tan. Creo que ni “San helado” les gusta tanto.

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Y es que en Malayaka House, los domingos y festivos, los peques ven pelis. Ya desde mitad de semana está Johnny preguntando si va a haber película el fin de semana y quien la va a elegir.

Pues volviendo a Darth Vader, hoy le hemos visto en acción como el “bad guy”. Que por cierto, qué decepción escuchar su voz original en inglés. ¡Mucho mejor nuestro Constantino Romero!

“Auntie Bea, is the black one the bad guy?”, “Auntie, is the monkey a good guy?”, “Auntie, even the Princess is going to fight?”, “Auntie, is this one going to die?”, “Auntie, is he getting his hand back?”, “Auntie, is that a robot?”, “Auntie, what is that white thing on the mountain?”. Me han borrado el auntie, ahora ya solo soy una triste Bea. Y es que si un niño solo pregunta un montón, imaginaos veintipico sentados juntos, viendo a Lucky Skywalker y a la princesa Leia en una mini pantalla de portátil… vamos que no se han enterado de nada. Pero a ellos les da igual, estaban encantados. Y yo igual, pero elevado a la n-ésima potencia.

He empezado sentada en una silla, después tumbada en una mesa, y al final con cinco o seis alrededor. Así cerquita, achuchándome y dándome calorcito. Y preguntando toooooodo el rato. ¡Ays no he podido ser más feliz! ¡Qué momento tan bonito!

Y es que, ¿sabéis qué? Al contrario de lo que todo el mundo pueda pensar de un orfanato, éste es un lugar feliz. Mágico. Esto es una gran familia, y como tal tiene sus momentos, pero estos niños crecen felices, ¿por qué si no iban a tener todo el día una sonrisa en la cara?

Las aunties les cuidan y les imparten disciplina, y les hacen trabajar y les educan para no ser unos mimados. Y curran, eh? Barren, friegan, arreglan el jardín, y lo más importante, lo disfrutan y no se quejan ni un pelo.

Y luego están los voluntarios, a los que al principio toman el pelo, utilizan como juguetes y consiguen mimos y atención. Pero con el tiempo, empiezan a verte como un miembro más de esta gran familia. De pronto un día te das cuenta de que te buscan cuando se hacen heridas o cuando están malitos. Y de vez en cuando sueltan cosas que te dejan de piedra. Y entonces, si ya les querías, ahora les adoras y piensa ay dios el día que me vaya cómo les voy a echar de menos. Ah pero si casi se me olvida, ¡que yo vuelvo!

Danny tiene 8 años, es un niño tímido al que normalmente los voluntarios no hacen mucho caso porque no llama la atención. A mí me pasó un poco igual al principio, pero nos han unido sus dientes. La semana pasada uno de sus compañeros de clase le empujó, se cayó y se partió dos. Fui con él al dentista a Kampala tres veces y desde entonces, somos diente y carne. Danny hoy me ha dado un dibujo de un helicóptero y me ha dicho que lo llevaba guardando varios días para dármelo.

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Hacemos el mejor equipo matando mosquitos por la noche con una de esas raquetas que los chamusca, él los ve, me dice “Auntie, here!” y yo me los cargo. Y me busca cuando se asusta por sus dientes recién puestos, o me pregunta si puede comer esto o lo otro. Y yo es que me lo como a él.

A Danny antes de llegar a Malayaka House, le dejaron abandonado en un bosque y estuvo allí varios días, solo, llorando hasta quedar afónico, con solo un añito de edad.

¿Entendéis ahora la importancia de este lugar? Danny hoy vive, crece contento, va al cole, tiene aunties, voluntarios y hermanos que le quieren y entre todos esos… yo he tenido la inmensa suerte de cruzarme en su camino.

El alma de esta casa y el culpable de que exista, es Uncle Robert. Robert empezó éste proyecto por casualidad, sin tener en mente montar un orfanato en Uganda con 38 niños. Yo soy de la opinión de que las casualidades existen, por supuesto, pero hay veces que el destino pone a las personas adecuadas en los lugares y momentos adecuados. Y a Robert le puso en Uganda en frente de una mujer mendiga, enferma mental y embarazada porque sabía que no se iba a dar la vuelta y mirar a otro lado. Y Don Destino acertó. ¡Vaya que si acertó!

Y con el parto de esta mujer y su tremenda locura al intentar ahogar a su propia hija tras dar a luz, y el posterior rechazo a la niña, nació esta bonita historia de niños sin nada en este mundo que, gracias a Robert y al esfuerzo de muchas otras personas, crecen felices, educados y con la esperanza de lo más importante que podemos ofrecer a un niño: un futuro.

Malayaka-Party

Y qué queréis que os diga, y disculpadme por acabar hoy hablando de mí, pensar que voy a ser de una forma u otra parte de este futuro, me hace cosquillitas en el corazón.

¿Me acompañáis?

La Salaama na Malayaka (Duerme con los ángeles)

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About bea

Me voy a Uganda a colaborar con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
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5 Responses to LA GUERRA DE LAS GALAXIAS

  1. Santiago Alonso says:

    Te das cuenta, que después de leer tus historias acabas
    siempre con una sonrisa. ¡Qué gran labor!
    Mi cariño y mi admiración,

    Santi

  2. Borja says:

    Que pasada Beita.
    Cuando te leo tengo un millón de sensaciones mezcladas. Lo único que parece común a todas las lecturas es la cara de pánfilo que se me queda y el momento de en medio en el que se me escapan las lágrimas ( en esta lectura ha sido cuando nos preguntas si entendemos la importancia de este lugar….).
    Y siempre tengo la sensación de lo fundamental de tus palabras. De lo importante que son estos escritos para los que vivimos dentro de la verja de seguridad. Quizá haya muchas cosas que esta alambrada evite, pero tus palabras y todo lo que llevan se cuelan entre las rejas y nos mueven por dentro. ¿Hay algo más importante que eso?.
    Porfa Bei, no dejes de hacerlo.
    TQ

  3. Auntie Almudena says:

    gracias por traernos todos estos recuerdos, Bea… no sabes la envidia que nos das a muchos 🙂
    disfrútalo un montón y achúchales un poquito también de nuestra parte
    un beso, Almudena
    (aunque prefiero Auntie Almu)

  4. mae says:

    Que hermosura de relato Bea!!!
    Me acabo de quedar de piedra… tantos días allí. .. trabajando duro en ek Grade B… que ni pudimos interactuar más con los niños y voluntarios….
    Me quedo con ganas de mmás!

    La Salaama Na Malayaka!

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