DENTISTAS EN MALAYAKA HOUSE

Estoy escuchando una canción que me han enviado (gracias, Pocho!) por el día de la madre para felicitarme. Estoy con la lagrimilla resbalando. No me considero madre de ninguno de estos niños, pero sí es cierto de que a pesar de que ellos no me ven así, yo sí siento por ellos un amor que supongo empieza a parecerse al que siente una madre por los hijos que ha parido.

En fin, que esto es tan solo un comienzo ñoño, que hoy toca escribir de otra cosa y no voy a seguir por ahí. Así que con estas cambio de tema drásticamente para contaros que hace un par de semanas recibimos la visita de tres dentistas magníficas. Vinieron por Semana Santa haciéndose santas de verdad por 9 días.

Su viaje surgió de la visita de Robert a Madrid. Marta vino al evento que hicimos en la Quinta del Sordo (¡gracias Ana por traerla!) y casi desde esa noche, dijo que vendría a Malayaka House. Y en cosa de un par de meses, aquí estaba con otras dos amigas más, Prado y Laura, con un montón de material donado por Proclinic y listas para la aventura.

Me parece precioso ser testigo de cómo gente de fuera, tan distinta a estas costumbres, a estos niños, a su forma de vida, a su cultura y a su día a día, son capaces de adaptarse tan bien. Respetar, entender y poner lo mejor de sí mismas por el bien de estos niños.

Vinieron para llevar a cabo un programa educativo en Malayaka House sobre salud dental. Dieron el rollete a los peques hasta decir basta de cómo lavarse los dientes, hicieron actividades con ellos, jugaron, pintaron y repartieron cepillos y pastas de dientes. Hasta se inventaron una canción a ritmo de uno de los temas de Mary Poppins (vimos la peli con los niños mientras estaban aquí) “With a bean size of tooth paste, I’m gonna brush my teeth, I’m gonna brush my teeth, I’m gonna brush my teeth!”. Además revisaron las bocas de todos nuestros peques, las niñas mayores y las aunties.

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Helen es la dentista a la que llevamos a los peques. Es ugandesa y tiene un pequeño cuarto a modo de clínica en Entebbe, a la que la mayoría de nosotros no iríamos a hacernos ni un empaste ni aunque nos lo regalaran. Gana 200 euros al mes, y se apaña con una silla sin aspiración haciendo un trabajo admirable.

Marta, Prado y Laura, mis 3 protas de hoy, fueron a su clínica y trabajaron codo con codo con ella, empastando y extrayendo los dientes de los niños de Malayaka House.IMG_1633a En una mañana se ventilaron unos 15 niños. Yo estaba alucinada de tan impresionante labor de equipo, coordinación y sobre todo de su profesionalidad. Algunos niños lo pasaron fatal con las jeringuillas de anestesia, pero ahí aguantaron como campeones, mientras aquí auntie Bea sufría de lo lindo por verles pasarlo mal, y les prometía un millón de helados, pizzas y chicken and chips.

Pero lo mejor de ese día, sin duda, fue ver a Dr. Jimmy en acción. Jimmy es uno de los trillizos. Tiene 8 años y desde muy pequeño siempre ha dicho que quiere ser médico. Cierto es que todavía no lo tiene del todo claro; a veces quiere ser médico de personas, a veces médico de perros… imagey con la visita de estas estupendas mujeres, quería ser médico de dientes. Después de su turno de empaste, se unió a ellas y las ayudó con sus pequeñas manitas, con un desparpajo y unas maneras que no hacen sino sorprenderme cada día, y cuanto más lo veo más claro tengo que será lo que quiera ser, pero seguro que está relacionado con ayudar y cuidar de los demás.

Si en España nos supone un ojo de la cara ir al dentista, aquí para la mayoría de los ugandeses es un privilegio totalmente fuera de sus posibilidades. Si tienen una muela picada, se aguantan. Si no pueden con el dolor, lo mejor que les puede pasar es que puedan conseguir el dinero para pagar un dentista o algo parecido, que les cobra unos 7 euros por extraerles la muela.

Por esto también nos pareció importante que, además de Malayaka House, las dentistas visitaran otros centros. Fuimos a Early Learning, un orfanato-internado con el que colaboramos en Entebbe y del que ya os he hablado porque es donde vive Debbie, a una escuela para niños con discapacidad, la Welfare School de Entebbe, y a la Babies Home.

Vaya experiencia, oye! Una ya se va acostumbrando a este país, pero todavía no había visto muelas sangrantes recién extraídas, y niños tan campantes sin soltar una lágrima. La verdad que he de decir que probablemente el mérito no lo tienen los niños, si no las manos prodigiosas de estas doctoras, pero yo salí impresionada.20140416_110943

En ambas escuelas, también hicieron una actividad educativa. En la Welfare fue un poco más complicado porque algunos niños tienen discapacidad mental, pero allí estaban las 3 con la mejor de sus sonrisas, sus ganas y su energía. Que estoy pensando ahora en ese día y se me ponen los pelos de punta.

Olivia tiene 14 años y tiene retraso mental. Tenía una muela con una super señora caries que había que extraer. Cuando vio a las dentistas acercándose a su boca, empezó a sudar a la vez que su gesto nos chivaba el miedo que estaba pasando la pobre. Decidimos no continuar, que tampoco era plan de que se nos desmayara por culpa de una muela. Le dijimos que podía relajarse e irse, que no se la íbamos a quitar. Pero ella decidió quedarse sentada observando cómo las dentistas se ponían manos a la obra con otros niños. Cuando terminaron, Olivia levantó el brazo y dijo mitad con palabras, mitad con gestos que quería que le quitaran la muela. Fue un momento emocionante ver cómo se había repuesto y ella sola había decidido hacer frente a su miedo. Al final Laura le quitó la muela, con mucho sudor y con las lágrimas de la paciente, pero estaba fuera. Y seguro que Olivia se sentía super orgullosa de sí misma, yo por si acaso no entendía ese sentimiento que tenía dentro se lo dije, “I’m proud of you, Olivia, “Yebale co” (muy bien hecho).

Y es que no era la primera vez que estas tres doctoras salían fuera de España para ofrecer su trabajo voluntariamente a gentes que no pueden permitirse ni sacarse una muela, pero aún así me dijeron que esta experiencia les había cambiado la vida.

No es que todo el que viene de voluntario a Malayaka House se sienta así, pero en general estos niños te roban el alma y el corazón, y se te quedan ahí dentro. Verdad, chicas?

IMG_0553aAuntie Marta es un terremoto. Una mujer excepcional, con una energía y unas ganas admirables. De estas que se ilusionan y llevan sus sueños a puerto. Soñado, dicho y hecho. Y Marta volverá, de eso estoy segura. Con su preciosa sonrisa volverá a visitarnos, repartiendo su cariño entre todo pequeñajo que se ponga en su camino.

 

dentistas1Auntie Lora tiene una voz dulce, y una paciencia admirable. Es cariñosa, emotiva y trabajadora. Quería llevarse a Diego en la maleta y se enamoró de Dr. Jimmy, dice que va a volver a ponerle aparato para corregir sus dientes. ¡Ojalá sea verdad!

 

IMG_0416aAuntie Prado es un cielo. Tranquila, trabajadora, paciente. Cariñosamente maternal o maternalmente cariñosa. Cuidadosa y respetuosa. La recuerdo con la misma actitud poniendo empastes, dibujando con los niños o enseñándoles a cepillarse los dientes. Volverás, auntie?

 

Me acuerdo mucho de vosotras. Aquí os dejo un regalo, para agradeceros todo lo que habéis hecho por nosotros:

Hoy ha venido Danny después de mele mele (comida) y me ha dicho al oído “Auntie, I have brushed my teeth after mele mele”, después auntie Tini les ha dado una piruleta a todos, y ha venido otra vez y me ha preguntado “Auntie, now I have to brush my teeth again?”.

Gracias, gracias y más gracias.

(os dejo aquí el enlace al blog de Marta, por si os apetece echarle también un vistazo: http://periodental.es/blog/?p=136#comment-3)

 

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About bea

Vivo en Uganda donde colaboro con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
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4 Responses to DENTISTAS EN MALAYAKA HOUSE

  1. Marta says:

    Muchas gracias, Auntie Bea, por el cariño de tus palabras. Echamos de menos Malayaka House y a todos vosotros cada día. Y, no te preocupes, que estaremos por allí dentro de poco… Gracias por habernos recibido con los brazos abiertos. Nos habéis enseñado tantas cosas, y tan grandes!
    Un beso inmenso a todos!
    Auntie Marta!! 😉

  2. prado says:

    Bea, no se si puedes considerarte su madre, o no; yo diría que eres mas que eso… eres cuidadora, enfermera, profesora, taxista, educadora, compañera de juegos… de bebes, niños, adolescentes y, a todos repartes cariño y amor por igual, y, de todos ellos te preocupas, y cuando ellos sufren, tu sufres con ellos; siempre con una preciosa sonrisa. A todos tratas de educarlos inculcándoles unos valores que hoy en día “brillan por su ausencia”. Todo eso y mil cosas mas! Si nuestra visita ha servido para que esas sonrisas sean mas brillantes, sabemos que seguirá siendo así, porque hay mucha gente que cuida de estos niños. Haber compartido estos días con toda esa gran familia ha sido tan increíble que yo (mujer de pocas palabras) no se como expresar. Y por supuesto que volveremos! ¿quizás por Navidad? nos habéis enamorado a las 3! y no os vamos a dejar escapar!! Os queremos desde el día que os conocimos!

  3. Di says:

    Buenos dias con alegría.
    Así me despierto hoy leyéndote Bea, con una sonrisa en la cara y en el corazón.
    Tuve la suerte de estar al lado de Marta cuando habló en la fiesta con Robert y me parece increíble que ya haya ido a Uganda.
    Sabéis la emoción que se siente cuando ves a alguien famoso y dices: le he visto, le he visto! Pues eso no, mucho más: Admiración, ganas de seguir su ejemplo, gratitud, un Alááá! Lo han hecho! Es lo siento por estas super dentistas al poder. Tan valientes y generosas.
    Esto si que es regalar sonrisas.
    Gracias por regalarme un comienzo de lunes así de bueno pensando…

    Y hay gente así por el mundo.
    ¡¡Yuhuuuu!!!

  4. Laura says:

    Auntie Bea, muchísimas gracias por dedicarnos un huequito en tu maravilloso blog, no puedo dejar de leerlo, una y otra vez, y siempre se me escapa alguna lagrimilla. Un beso enorme a los peques, a los no tan peques, a las niñas mayores, a Auntie Tini, a Uncle Fran, a Auntie Ana, al resto de Aunties, a los perros y gatitos, a Uncle Robert y a ti especialmente, gracias por descubrirnos el maravilloso mundo de Malayaka House. Y gracias de nuevo por compartir esos 9 días con nosotras, por dejarnos formar parte de vuestras vidas. Volveremos algún día! No os libraréis tan fácilmente de estas dentistas pesadas! Os queremos!
    Auntie Lora

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