OTRA DESPEDIDA

De vuelta otra vez. Es bonito volver a Madrid en esta primavera tardía de días soleados y calorcito. De los 25 grados húmedos de Entebbe a los mismos 25, pero secos de Madrid, y otra vez la piel como un higo. Pero no importa, da gusto oler Madrid de nuevo y volver a ver a mi gente.

Dejo en stand by mi vida ugandesa, con fecha de retorno, por supuesto, y con una pena inmensa. Siempre me cuesta mucho irme, pero esta vez ha sido la peor de todas. Que me he ido con una sensación de abandono que oye, si no lo medito, como primer pensamiento que se me pasa por la cabeza es que he dejado a todo el mundo tirado. A niños, gatos y perros.

Y no sé si es así, lo que está claro es que se apañarán perfectamente sin mí y voy a ser yo la que peor lo pase, la que más les eche de menos y la que esté con más ganas de volver y verles otra vez.

Han sido “solo” tres meses, pero han dado para mucho. Sobre todo para que mis lazos con los peques de Malayaka House crezcan y crezcan, y su cariño haya empapado cada poro de mi piel. ¡Qué poder de empatía, de cariño y de colarse dentro tienen estos niños!

Estos meses me he acercado aún más a ellos, les he curado heridas, hemos hecho deberes, nos hemos ido de “safari”; nos hemos reído, llorado, les he regañado, les he escuchado, hemos jugado, trabajado y me he emocionado con ellos. He sido parte de sus vidas, y me siento la más privilegiada de las mujeres de este mundo por ello.

Hoy quiero hablaros de uno de ellos, Big Cheche. Tiene 12 o 14 años, dependiendo de a quien le preguntes, y llegó a Malayaka House el año pasado. Es hermano de Hakim, Namatovu y Naiga y cuando les metieron a los tres en Mercy home, el orfanato en el que estaban antes de Malayaka House, a Big Cheche le dejaron bajo el “cuidado” de su abuela, porque su madre ya había muerto.

Biggi, como le llama Lucas, estuvo durante años recogiendo objetos en las basuras de Kampala para después revenderlos y sacar así algún ingreso para su familia. Fue Hakim quien pidió a Robert traer a su hermano más pequeño a la casa. Y desde que llegó, hace ahora justo un año, Cheche no ha parado de aprender, trabajar, ayudar, sonreír y repartir cariño entre los niños, voluntarios y aunties, y aquel que se le ponga por delante. Todo lo que tiene de cabezón, lo tiene de inteligente. Cuando llegó no hablaba inglés y no había ido nunca al cole. Ahora es capaz de mantener una conversación fluida y suma, resta y multiplica, y puede leer párrafos enteros. Este año ha empezado también a jugar al rugby y estoy segura de que va a ser una estrella en Uganda, y si no al tiempo.

Pero no es esto lo que más me impresiona de él, si no cómo con esas manos poderosas es capaz de dar tanto amor y cuidar tanto a perros y gatos. Su perro preferido se llama Lola y está en Kigungu.55 Él la adora y es una de las causas por las que le encanta ir allí, para pasar tiempo con ella.

Además, es el encargado de dar de comer a los perros de la casa. Y no es que nadie le haya puesto esa tarea, es que él la ha ido cogiendo con la costumbre de ayudar a hacerlo.

Él es el que se encontró a los gatitos, y el que más me ha ayudado, junto con Lucas, a darles de comer y a cuidarles.

Hace un par de semanas, cuando ya estaba preparando mi partida, le dije que teníamos que hacer una casa para los gatos, para que tuvieran un lugar seguro para pasar la noche. Y dicho y hecho, tres o cuatro día después le vi en el garaje haciendo la casa, y en dos horas estaba acabada. Organizó al resto del equipo para pintarla, pidió ayuda a Uncle Fran con los últimos detalles y… voilá! Ahora tiene un palacio. Me pareció emocionante.

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Hace unos días estaba yo sentada disfrutando de una Pizza Night cuando vino Lucas a buscarme, “Auntie, Big Cheche is calling you. Close your eyes, it’s a surprise”. Me llevó de la mano con los ojos cerrados hasta donde estaba Cheche y me enseñaron un gatito nuevo que se había encontrado volviendo de rugby, y decidió traerle. Le ha llamado Tom. Al principio Tom no se adaptó demasiado y ha costado que sea parte de la casa porque los demás gatitos le rechazaban, pero desde que le dije a Big que tenían que darle cariño y hacerle sentir que tenía una nueva familia, he visto como todos juegan con él, le achuchan e incluso duermen con él.

Y a mí me emociona ver cómo a veces la vida da un giro, y a este niño tan noble y bueno, Malayaka House le ha podido dar una segunda oportunidad y ofrecerle un hogar , una nueva familia y la posibilidad de una educación y un futuro lleno de oportunidades. Y ser testigo de cómo Big Cheche crece en la casa, se esfuerza y es capaz de dar su cariño a otros, me llena de orgullo, y me hace pensar en todos los que hacéis que esto sea posible.

En fin, que me pierdo en las emociones. Que quería contaros también cómo fueron los últimos días antes de irme. Cómo un día Jimmy volvió a mi habitación después de que les echara ya para irse a la cama, y me dijo “Auntie you are going to be bored without us, I think you should stay”. Pues si Jimmy, yo opino lo mismo.

Danny también en esos días me dijo “Tomorrow I will come and wake you up, and you pretend you don’t hear me, Auntie, and I lay down with you in bed and sleep with you”.IMG_20140518_231137 Y es que las últimas semanas les he estado llevando yo al cole por las mañanas, y Danny venía todos los días, abría la puerta de mi cuarto y se sentaba en mi cama. Me pedía escuchar la música de mi ipod (en Uganda duermo con los cascos porque si no con los ladridos de los perros no hay tu tía para quedarse dormida) y desde que le dije que a Uncle Robert le gustaba Jack Johnson, ha decidido que su canción favorita es “Good people” y no para de escucharla.

 

Por las noches, Bobo, Lucas, Danny, Johnny, los dos Cheches y Jimmy, se quedaban un poco por la casa antes de irse a dormir, y rara era la noche que no venían a mi cuarto. 20140524_151456

Solo para estar un ratín conmigo. Y entonces hablábamos, nos reíamos, jugábamos o escribíamos mensajes a Uncle Robert y a otros voluntarios que han estado en la casa. Antes de irse a dormir, les decía, “hug or kiss”. Solo Bobo elegía beso. Bueno y Danny si veía que no había moros en la costa, después del abrazo, me daba un beso fugaz en la mejilla y se iba corriendo.

A Danny le he enseñado un poco de español: buenos días, buenas noches y te quiero mucho. Mi última noche, cuando se iba a la cama le dije mientras le abrazaba “te quiero mucho” y me contestó “me too”. Y en ese momento, así sin pensarlo, me lo hubiera metido en la maleta para no tener que separarme de él ni un minuto.

Esa última noche también, cuando ya estaba el taxi esperando en la puerta, me despedí de mi cuarto y de Peque, que el el más chiquitín de los gatitos, y les dije que les vería pronto. Salí al jardín a sacar todas las maletas al taxi. Me despedí de Nina que estaba mirándome con cara de ya sé que te vas y del resto de los perros y gatos, incluido Peque, que vino detrás de mí. Quizás algunos penséis que estoy loca, pero en ese momento pensé que estaba todos despidiéndome y me emocioné. Me monté en el taxi y cuando empezó a andar, miré hacia atrás y vi a Shanita, una de nuestras niñas mayores, que abrió la puerta de la casa y salía la pobre en toalla de la ducha, corriendo para despedirse otra vez. Le pedí al taxista que parara y salí corriendo a darle un abrazo. Me abrazó fuerte y me dijo “Auntie I’m going to miss you, thank you for everything you do for us. I love you”.

Madre mía, yo sí que les voy a echar de menos! Soy la que en realidad tengo que agradecerles lo que hacen por mí. Y también, les quiero a rabiar.

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About bea

Vivo en Uganda donde colaboro con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
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2 Responses to OTRA DESPEDIDA

  1. twalterego says:

    Chasgrasias!

    Date: Mon, 2 Jun 2014 18:44:34 +0000 To: ap_mulattieri@hotmail.com

  2. Sofia says:

    aiiii que lloro!! todo esta tan vacio sin ti ahora! vuelve pronto! malayaka house no tiene sentido sin ti!!courage! Sofia

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