GUIRI en KAMPALA

Y es así como el pasado lunes, volviendo de Kampala, me sentí como un guiri en la Plaza Mayor. Me pegaron el “tirón” al móvil y así en menos de una respiración completa, desapareció de mis manos. Y gracias que se quedó sólo en eso, porque debajo del móvil iba mi bolso, con mi pasaporte dentro. Y que me hubieran pegado también el tirón al bolso hubiera sido una catástrofe de papeleos, idas y venidas y dinero invertido en tratar de devolverme mi “internacionalidad” perdida.

Los matatus o taxis, como los llaman los ugandeses, son pequeñas furgonetillas, cutres y viejas, que hacen las veces de nuestros autobuses, con una pequeña diferencia además de la limpieza, modernidad y un largo etcétera, y es que no tienen paradas.

El “tax park” en Kampala es una explanada enorme con más matatus por metro cuadrado de los que se pueden imaginar, donde parece reinar el caos y parece imposible pensar que ni una mosca pueda moverse ahí dentro. Pero se mueve y vaya que si se mueve…

TAX PARK

Cuando llegué el pasado lunes, después de renovar mi visado para poder quedarme más en Uganda, busqué el taxi a Entebbe. Lo encontré más o menos rápido, y después… pues a  esperar a que se llene. Unas veces son solo 5 minutos y otras hasta más de una hora. Y la verdad es que después de un rato estás deseando que se monte gente rápido, no solo por llegar pronto a tu destino, sino también porque se hace muy pesado decir “no, thank you” a los 3 vendedores por minuto que pasan por la ventana del taxi, ofreciendo galletas, patatas y banana fritas, cacahuetes, sodas, y el otro día hasta saltamontes fritos, que ahora es la época.

Por fin, tras unos 15 minutillos y cuando ya estábamos suficientemente apretujados cual sardinas en lata, la furgo se puso a andar. Y entonces, mi móvil, en un tris tras ni lo ves ni lo verás desapareció de mis manos. Un brazo al que casi ni vi entró por la ventana y se apoderó de él. He de decir que el caco era tremendamente hábil porque el móvil estaba a la altura de mis rodillas, y para llegar hasta ahí el tipo tuvo que saltar en la furgo, meter el brazo y limpiamente al más puro estilo superhéroe hacer desaparecer mi tesoro, así como si nada, sin ser consciente de que se estaba llevando parte de mi vida con él.

Lo sé, suena exagerado, pero en realidad no lo es. Empecé a hacer recuento y es como si hace años el mismo caco hubiera entrada en mi casa y se hubiera llevado el teléfono fijo inalámbrico, el listín telefónico, y todos tus álbumes de fotos y cartas. Además del despertador,  agenda y los post it escritos con las cosas que tenía que hacer. Ah! y la cámara de video, la de fotos, la grabadora de sonidos, y el cd player con toda mi música… y en parte hasta mi vida social jeje.

En fin, que después del robo los otro 15 pasajeros del taxi, a pesar de estar apretujados hasta decir basta, se apañaron para darse media vuelta y empezar a hablar de la mzungu a la que había quitado el móvil. “Banange!” 20131107_134838Y me dieron todo tipo de consejos obvios: no utilices el móvil a Kamapala, es más lo mejor es ni traerlo y dejarlo en casa, no te sientes en el asiento de la ventana,… y yo no pude más que asentir y decir que la mzungu era stupid. En mi defensa he de decir que no me robaban desde que tenía 15 años. Supongo que me estoy relajando y sintiendo demasiado como en casa en Uganda…

Pues sí, una putada, la verdad. Pero como dice mi tía, eso demuestra que Uganda es como cualquier otro sitio del mundo, y en parte tiene razón.

Porque el robo de un móvil cargado de recuerdos se pierde en la inmensidad de una Kampala que no es como Madrid, por mucho que yo me haya sentido como un guiri con calcetos blancos y sandalias.

imagesU6GSUIS4              20131129_170017

Esta ciudad es caótica, sucia, está llena de coches y boda bodas que conducen a cada cual peor y que se pelean cada centímetro para ver quien tiene prioridad sobre el del al lado. Tiene atascos monumentales, accidentes, mendigos en sillas de ruedas y madres super jóvenes con sus hijos pidiendo en las esquinas. Está plagada de tiendas mires donde mires, todo tipo de negocios, con ofertas mil veces repetidas. Mercados de baratijas, de comida,

markets

de ropa de segunda mano de esa que metemos en los contenedores en nuestros países. Mercadillos para turistas, restaurantes locales donde el rice and beans es el plato fuerte, restaurantes internacionales, puestos de chapatis y rolleggs, de frutas…  Vendedores ambulantes por todos lados, puestecitos de venta de airtime, de teléfonos móviles, de gafas de sol. “Saloons” donde las ugandesas pasan una gran parte de su tiempo haciendo maravillas con pelo postizo para hacer desaparecer el pelo rata que tienen las pobres (lo siento, suena mal, pero es la verdad…)… y un sinfín de gente, gente y más gente.

Parece que además en Uganda, cuando se acercan estas fechas tan señaladas, los robos se multiplican, y quiero pensar que es porque a todos nos gusta llevar algo especial a la mesa por Navidad. Pero no a costa de mis recuerdos, hombre!

Pues nada, que cuando llegué a la casa ese día, se lo conté a Jimmy y a Bobo y en seguida se lo contaron a las aunties y al resto de niños, y en menos de un minuto tenía a casi toda la casa a mi alrededor diciendo “sorry!” y mirándome con una pena igualita a si se me hubiera muerto un familiar. Jimmy diciéndome que ojala hubiera estad conmigo, que hubiera saltado por la ventana y perseguido al ladrón y le hubiera pegado un puñetazo. “like this, auntie”, poniendo su brazo en un puño y pegando al aire. Y he recibido condolencias por mail y en persona, sintiendo mi pérdida.

Yo la verdad que no paraba de pensar que con o sin móvil tengo una gran familia aquí que se preocupa por mí y me apoya. Y eso es chuli chuli, no?

Creo que le pediré uno a los Reyes, aunque igual Uganda les pilla un poco lejos… y si no  me apañaré con lo que hay, y daré un salto para atrás en el tiempo tecnológico y usaré un nokia pequeñito que le mangué a mi amiga Marthi, que funciona perfecto. Lo mejor, que la batería aguanta tres días. Y eso en un país donde muchos días “there in no power” (se va la luz) es todo un lujo.

Always look at the bright sight of life!

images

Advertisements

About bea

Me voy a Uganda a colaborar con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

One Response to GUIRI en KAMPALA

  1. Joaquín Hurtado says:

    Bea:
    El relato Guiri en Kampala, aparte de la putada por el robo del móvil, me traen al recuerdo algun suceso que nos ha ocurrido a más de uno en visitas a países del llamado mundo rico. Así que pasa página y piensa que estos aparatos son herramientas prescindibles; lo importante son las personas y los valores que defienden. Animo y adelante!!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s