NAVIDADES en MALAYAKA HOUSE… POR FIN!

Pues sí, por fin aquí he estado en mi querida Malayaka House pasando las Navidades.

Bien saben los que me conocen que mi espíritu navideño deja mucho que desear, sobre todo cuando está asociado todo ese consumismo desaforado en el que nos vemos sumidos en el primer mundo. Regalar por regalar, comer por comer, beber por beber, sonreír por sonreír y pretender ser felices sin realmente serlo.

Y este año me he dado cuenta de que otra Navidad es posible. Sin frío, sin centros comerciales, sin adornos navideños que invaden las calles, sin atascos, sin árboles de Navidad e incluso sin tickets regalo. Y ha sido un gustazo, qué queréis que os diga.

Pero sobre todo lo que ha sido un gustazo ha sido vivir estas fechas con mi familia de Malayaka House. Compartir estos días con los peques, con las niñas mayores, con Uncle Robert, con Auntie Anne, con Auntie Marta (una de las dentistas de las que os hablé en mayo pasado, y a la que ya considero mi amiga) y con la gente que durante estos días se ha acercado a echar una mano y a simplemente dar y compartir.

La verdad que no hemos parado.

Empezamos con celebraciones el día 13 de diciembre, con una fiesta prenavideña y el cumple de Malayaka, y con ella el cumple de todos nuestros peques y de nuestro proyecto. ¡Soplamos 9 velas!

malayakaY permitidme hacer aquí un inciso para contaros algo que a mí me marcó desde que fui consciente de ello. La mayoría de nuestros peques no saben el día en el que nacieron. “Qué falta de identidad” pensé yo al principio. Qué triste no saber cuándo venimos al mundo. Algo a lo que damos tanta importancia en el primer mundo. Nuestro primer mes, nuestro primer año…  y así cada 365 días celebramos con nuestros seres queridos que ha pasado un año más. Pero en realidad, ¿a quién le importa? Ellos viven tan felices y el 13 de diciembre suman un año y tan ricamente.

En fin, que siendo todos un año mayores, y sin tele y sin anuncios indicando la que se avecina… llegó la Navidad. Y comenzaron las celebraciones.

En Uganda la Nochebuena casi no se celebra, pero nosotros decidimos montar un cine nocturno. Les dijimos a los peques que podían ver todas las pelis que quisieran. Colchones al suelo, palomitas en un recipiente industrial y turrón qué me mandó mi madre para ellos (¡gracias mami!)… todo listo para vernos 5 pelis y aguantar hasta las 3 de la madrugada. ¡vaya energía la de estos niños!

El día de Navidad es el más celebrado en este país. Y aunque no os lo creáis, es posible sin Papa Noël y sin regalos a los pies del árbol de Navidad. Bueno estoy segura de que las familias ugandesas adineradas se han visto también tristemente influidas, igual que nosotros en España, por las costumbres yankis, y seguro que le dan a los adornos y las bolas brillantes. Pero para los ugandeses de a pie todavía no ha llegado, y simplemente se juntan con la familia y amigos a disfrutar, y sobre todo, a comer. Cuanto más, mejor.

Y eso hicimos nosotros en Malayaka House: matoke (plátano salado que cuecen y luego aplastan formando una pasta consistente), arroz, pollo, cerdo (uno de los nuestros de Kigungu), pescado, beans, patatas cocidas, salsa de cacahuete (una especie de bechamel de color rosado) y por supuesto santas sodas y san helado. Y después de comer hay que tocarse la tripa y decir “look at my big stomach”. La comilona se baja con música, bailes y juegos.

IMG_3539 IMG_3555

El día 26 es el “Boxing Day” en Uganda. Que no, que no se ponen a boxear unos contra otros, “box” es de caja, de regalo. Así que ése es el día de los regalos, y Marta y yo preparamos uno pequeñín a cada uno. Los pusimos todos encima de la mesa de la biblioteca y les hicimos entrar con los ojos cerrados, y luego abrirlos todos juntos. ¡Cuánta ilusión y alegría junta! Y Marta y yo con la sonrisa más grande del mundo por hacerles felices.reagalos

Fuimos después a comer a casa de Auntie Winnie, que aunque estaba de vacaciones, nos invitó a celebrar el cumple de su hija. Ella y su increíble familia (madre y hermana sobre todo) cocinaron para todos y allí estuvimos comiendo y bailando toda la tarde. Winnie vive en frente de Malayaka House y tiene probablemente la relación más cercana con los niños, y les quiere con locura. ¿Quién está de vacaciones e invita a sus jefes y compañeros de oficina a pasar un día en Navidad? Es genial y a mí me encanta ser testigo de ello.

Pues nada, que no se acaba aquí, que seguimos. Al día siguiente vino un grupo de filipinos que querían celebrar la Navidad con los niños y eso ya fue hasta, diría yo, pelín obsceno. Trajeron comida, regalos, zapatos, ropa, mantas y sobre todo mucha alegría y muchas ganas de dar. Y los niños, literalmente, fliparon. Solo le pongo una pega y que me perdonen los creyentes, que vinieron a repartir en nombre del “señor”, con rezos y canciones religiosas de por medio.

filipinosPero bueno, no es el momento de compartir lo que pienso sobre dar a otros sólo para estar en paz con su dios, porque probablemente heriría a más de uno, y no creo que venga a cuento. Y la verdad, que lo hagan por lo que lo hagan, algo hicieron.

El caso es que después de esta visita, por fin tuvimos unos días de tranquilidad. Nos dio tiempo a digerir, a recargar pilas y a que los niños regresaran a la tierra. A que tuvieran tiempo de estrenar sus juguetes (y lo de estrenar, claro, es un decir), a practicar el trueque entre unos y otros, e incluso a hacer un poco de “holiday package” que les habían mandado en el cole.

Y en esas, llegó el día 31. Marta y yo desde por la mañana cocinando. Siesta para todos después de comer para aguantar hasta las 12 y tranquilidad absoluta en la casa. Que por supuesto se vio alterada a eso de las 6 cuando ya empezamos con los preparativos de qué me pongo auntie, la ropa de “safari” (tienen ropa más nueva para cuando salimos con ellos fuera) está mojada, que no tengo zapatos, no tengo camiseta ni un vestido…

Me pasé hora y media, feliz, repartiendo ropa que nos habían dado los filipinos. Y es que no deja de tocarme el corazoncito que se vayan tan contentos con una falda, un pantalón o unos zapatos usados. Y ellos los disfrutan como si se tratara del mejor regalo del mundo. Con una gran sonrisa y un dulce “Thank you, auntie Bea”. Y yo no puedo decirles lo que pienso en ese momento porque probablemente no lo entenderían: gracias a vosotros almitas preciosas por enseñarme  y recordarme todos los días lo que es lo importante en esta vida.

Bueno todos arreglados, todos listos. Menú: las mejores chapatis de Entebbe (hechas por Carol) al estilo taco mexicano. Con guacamole, beans, carne picada, huevos, pimientos y tomate. Todo en un buffet en el que podían elegir qué meter dentro. Eso eso, que podían elegir y nadie elegía por ellos! Los adultos lo mismo pero con un vasito de vino español que Marta había traído para la ocasión. Riquísimo.

cena fin de año

Antes de empezar a bailar, correr, jugar y disfrutar de lo lindo, se comieron unos sándwiches de nocilla casera que la secretaria de Marta había hecho para los peques.  ¡Ñam!

La verdad que Marta y yo éramos probablemente las más felices de todo Malayaka House. Nos mirábamos de vez en cuando con los mismos ojos, y las dos coincidimos después en pensar que había habido magia esa noche, y nosotras pensando en la suerte que teníamos de estar donde estábamos. A las 12 brindamos todos con sodas y nos abrazamos y gritamos Happy New Year!

 

Bienvenido 2015, así me encuentras: FELIZ!

Y mi mejor regalo de entrada de año: dormir con Danny. Dijo que estaba malito y le tumbé en mi cama y le pregunté si quería dormir conmigo. Y algo me dice que no estaba tan malo como decía y que los dos queríamos lo mismo, dormir juntos. Cosa que yo hice a medias porque me despertaba y le miraba y le daba abrazos.

Así que así ando hoy a día 2 del nuevo año, hecha polvo porque he dormido poco y tengo cansancio acumulado, pero en una nube de lo bonitos que han sido estos días.

Hoy nos vamos a la pisci con ellos. Gracias también a auntie Marta. Y están ya dando saltos de alegría desde que se lo he dicho.

IMG_3771Gracias Marta por todo todísimo lo que haces por ellos y por venir a celebrar con nosotros estas fechas en las que todo el mundo te esperaba en otro sitio, y tú, con dos ovarios o lo que sea, te has venido a pasar las fiestas al mejor sitio del mundo.

 

En cuanto a mí, creo que desde que era pequeña, nunca las he disfrutado tanto como este año. Empezando porque las Navidades con niños son otra cosa, y además si tienes más de 30 alrededor la ilusión se multiplica por decenas, y mi felicidad al organizar cosas para ellos se eleva a la e-nésima potencia, y no exagero ni un poquito.

Además me he sentido super orgullosa de las niñas mayores estos días. Desde el día 22 dimos a las aunties 2 semanas de vacaciones y han sido ellas las que han organizado la casa, cocinado, lavado la ropa, limpiado y cuidado de los más pequeños. Ya nos gustaría en España que niñas adolescentes tuvieran tantas tablas y las cosas tan claras.

Y por fin, han sido unas Navidades sin regalos, lo que le llevo pidiendo a mi padre durante años. Bueno miento, solo uno: Robert me regaló las uvas para fin de año. Y Marta y yo las tomamos en un “ni pa ti ni pa mí” a la 1 de la madrugada (hay dos horas de diferencia con España), compartiéndolas con los peques y haciendo que Jimmy nos cantara las campanadas. Estaban alucinados.

Ayer me preguntó mi padre si he recuperado un poquito el espíritu navideño. Y la verdad es que sí. Me ha encantado hacer felices a los peques, y llevarme de ellos tanta ilusión, tanta energía, tanto amor, cariño, risas y besos.

El día 31 al comer las uvas me olvidé de pedir un deseo, espero que valga pedirlo ahora, incluso compartirlo con vosotros. Solo pido seguir aquí compartiendo mis días con esta familia tan especial: con todos los peques, con baby Georgi, las niñas mayores, Robert, las aunties, mis “puppies” queridos y los “mousse”. Y seguir aprendiendo de todos ellos.

fin de año

Thanks for this wonderful 2014! And welcome 2015!

Advertisements

About bea

Me voy a Uganda a colaborar con lo que se ha convertido en mi nueva vida: la casa de acogida Malayaka House. En este blog pretendo contaros sobre este proyecto, así como mis experiencias en Uganda, y poder haceros llegar un pedacito de aquello y de lo que estamos haciendo.
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

2 Responses to NAVIDADES en MALAYAKA HOUSE… POR FIN!

  1. Prado says:

    Feliz 2015! Auntie Bea!!! Que tu deseo se cumpla!!
    Bss

  2. Pingback: Malayaka House: navidades y nuevos proyectos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s