CUMPLE 1- CUMPLE 17

Llevo tanto tiempo sin escribir que se me acumulan los temas y no sé muy bien por cual empezar. Creo que voy a optar por el orgullo de auntie que me salió por los poros para contaros la fiesta de cumple que celebramos para Patricia y Big Cheche. Fue hace ya un tiempo, pero bueno…

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Mi orgullo de auntie, mi amor y mi admiración por dos miembros de Malayaka House, tan distintos en todo y tan iguales al mismo tiempo. Distintos en edad, en sexo, en forma de ser, en su historia… pero unidos por este proyecto bonito, dos personitas que brillan con luz propia, que han tenido una segunda oportunidad, que pueden ser felices, y pueden optar a un futuro lleno de oportunidades.

Parece increíble que Patricia llegara ya hace un año. Recuerdo como si fuera ayer la noche en la que apareció en nuestras vidas. Tenía 4 días, pesaba 1kg y era todo ojos y pellejillo. A mí, que nunca había cuidado de un bebé recién nacido, y menos tan pequeñín, me impresionó sobremanera. Recuerdo esa sensación de miedo/respeto al cogerla en brazos, no dejar de pensar “está bien? respira? sobrevivirá?”

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La verdad es que Robert, las aunties y yo la primera, aprendimos mucho en aquellas primeras semanas de Patricia en Malayaka House. Cada uno tuvo la lección que le puso el destino, y sin duda, aprendió de ella. No sin sufrir, no sin lamentar, no sin llorar, no sin la angustia de saber que estaba en nuestras manos salvar a aquella pequeñita.

Cometimos sin duda muchos errores, pero también muchos aciertos. La prueba es que Patri sigue entre nosotros. Fue un trabajo en equipo como yo no había experimentado nunca, porque la responsabilidad de una vida une, construye y fomenta que los unos nos ayudemos a los otros por un bien común que está muy por encima de los intereses personales.

Patri llegó, pasó por el hospital y casi se nos va al otro barrio, pero sobrevivió, se pasó un mes y medio comiendo por un tubo que iba de la boca al estómago, y cuando pesó 3kg, empezó a disfrutar de sus hermanos y hermanas.

En todo este tiempo no ha hecho si no crecer y hacerse cada día más y más preciosa. Tiene una personalidad curiosa. No le van mucho los extraños, y no sonríe a cualquiera. Ahora la llamamos “destroyer” porque cualquier cosa que pasa por sus manos, la destroza.

Empezó a gatear cuando tenía 9 meses, se puso de pié en equilibrio cuando tenía 11, y dio sus primeros dos pasitos 10 días antes de su cumpleaños, regalándoselos a auntie Victoria en el momento en el que se estaba despidiendo de ella. Vaya momento mágico!
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Patu (como la llamamos ahora) sonríe y da palmas cuando cantas para ella, es delgadita y lo de comer no le va mucho, grita y se mueve ya de un lado a otro como un ratoncillo, y no para.

Todos los niños que viven en Malayaka House, son sin duda, de una u otra forma, milagros o aciertos del destino. Patri decidió vivir, y nosotros la ayudamos en esa tarea. Nosotros y no solo nosotros, también un montón de gente más que nos ayudó y nos ha ayudado con la leche, pañales, donativos, ropa, juguetes… gente de corazón bueno que decidió dar un paso para adelante para ayudarnos a salvar a aquel pellejillo dulce de mirada viva que quería quedarse entre nosotros.

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Con este punto y aparte aprovecho para hablar del otro prota de la fiesta, Big Cheche. Creo que en su día ya escribí en una de las entradas del blog, pero este grandullón no deja de sorprenderme y hacerme sentir orgullosa cada día.

Llegó a Malayaka House hace 4 años cuando tenía 13. No hablaba inglés ni leía ni escribía. Se dedicaba a buscar entre la basura en Kampala y había sido tratado durante años por un VIH que no tenía.

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Big Cheche es muy muy muy trabajador, y ha madurado mucho en la casa. Además de aprender a leer y a escribir a nivel básico, está involucrado con todos los proyectos que hemos puesto en marcha. Se encarga del sistema de paneles solares, del sistema de recolección de agua de lluvia… con sus manos grandes trabaja el huerto, cría los pollos, conejos, cabras y otros animales de granja, y los peces gato.

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Pero además de todo esto se preocupa y cuida de sus hermanos y hermanas más pequeños, y para todos es un modelo al que todos miran y respetan. Georgie le adora y cuando alguien le hace algo, dice “Kulo payo Biggy” que significa, “me voy a chivar a Big Cheche”. El otro día me lo dijo hasta a mí, jeje, porque para él este hermano mayor grandullón tiene claramente más autoridad que la flacucha de auntie Bea.

El pasado 8 de agosto Big Cheche cumplía años y me pidió si podía celebrarlo porque nunca lo había hecho en sus 17 años de vida. ¡Cómo para decirle que no! Así que decidimos juntarlo con el cumple de Patu.

 

Y os voy a confesar un secreto, para mí Big Cheche es el más especial de todos los niños mayores (jovenzuelos ya) que viven en Malayaka House. Desde que le conocí conectamos, y le quiero y le respeto más de lo que puedo expresar en palabras. No sé si puedo sentirme más orgullosa de la persona en la que se ha convertido y de todo lo que le espera en el futuro.

Biggy y Patu… I love you. 

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FIESTA SOLIDARIA para NIÑOS

El próximo 12 de junio vamos a celebrar la primera fiesta solidaria para niños de Malayaka House. Y no sabéis la ilusión que me hace.

La idea surgió con mis amigas, y en realidad no fue una idea, solo un comentario. Desde que fueron mamis, hace dos años, siempre escuchaba la misma respuesta cuando les decía que no podían falta a la fiesta solidaria de Malayaka House: “Imposible Beita, con el peque no puedo”. Y así hasta que un día una dijo “Cuando hagas una fiesta para niños, vamos”.

Y entonces empecé a darle vueltas, lo comenté con mi hermana y Di y decidimos que era un ideón.

Una fiesta para niños no es solo para que mis amigas y amigos no tengan ya excusa para no venir, es una oportunidad única de conocer un proyecto como el nuestro desde los ojos de un niño. Como ha dicho mi prima Nuria “una fiesta de niños para niños”. Y además en mi Delta querida, la urbanización donde crecí, un tanto comuna hippy que nos enseñó a todos los que tuvimos la suerte de crecer allí valores que creo que conservamos todavía.

Lo que yo he aprendido en Uganda, y sigo aprendiendo, es que el mundo desde los ojos de un niño tiene unos colores, unos sabores, una textura que los adultos hemos olvidado. Algún día lo vimos como ellos, pero algún día dejamos atrás esa pureza de tener los 5 sentidos trabajando a la vez sin tapujos ni control.

maggu and dave (1)En Malayaka House (en Uganda en general) los niños maduran antes que los niños en España, por lo menos en el círculo en el que yo me muevo. Porque desde que son pequeños tienen muchas más responsabilidades y tareas que los españoles. Desde pequeños llevan a sus hermanos en brazos, les duchas, les visten y les enseñan sin siquiera ser conscientes de ello. Ayudan a limpiar, a cocina. Aprenden a cuidar de gatos, perros, cabras, conejos. Aprenden a sembrar, a cultivar, … Pero aún así, esa pureza, esa inocencia, sigue ahí y es una pasada observarla cada día.

 

Si consigo, y Robert me ayuda porque también estará, llevar un poquito de la vida de nuestros peques a España, y enseñárselo a vuestros hijos, sobrinos o nietos me sentiré realizada y feliz. Si vuestros niños entienden la suerte que tienen de teneros, de tener una vida de necesidades cubiertas, de haber nacido entre padres, madres, tíos, tías, abuelos y abuelas que les adoran y se preocupan por ellos, me iré satisfecha a casa.

Y qué bonito sería conseguir sembrar, con este tipo de iniciativas, una pequeña semilla solidaria en ellos, de forma que cuando crezcan, estudien y tengan un trabajo, y ellos también tengan hijos, no se olviden de educarles en valores solidarios. Pensar y preocuparse de los demás, siempre.

Si educáis a vuestros hijos en solidaridad, ellos educarán solidaridad e incluso os enseñarán a vosotros algún día. De eso estoy segura.

A mis niños de Malayaka House intento enseñarles algo parecido. Que sean conscientes de la suerte que tienen de que haya gente en otros países que les ayudan para que puedan tener una vida mejor que muchos otros niños ugandeses. Y que cuando crezcan y tengan su familia, no se olviden de ser solidarios también y buenos con otros sin tanta suerte. A un gran porcentaje de ellos si les preguntas si van a tener hijos, de una u otra forma dicen que quieren cuidar de niños sin padres, como Uncle Robert.

Bueno aquí lo dejo. Os animo a que vengáis a pasar un buen rato, a que vuestros hijos se diviertan y aprendan, a que nos echéis una mano a recaudar fondos para seguir haciendo lo que hacemos, y que tanto nos gusta hacer.

¡OS ESPERO!

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BABY HENRY

“Bea, auntie Winnie te está buscando, creo que tiene un pequeño problema entre manos y necesita tu ayuda” me vino a decir Robert a mi cuarto. Fui a buscarla y ahí estaba Winnie, recién llegada y con el “problema” entre sus brazos: un bebé pequeñín, de color chocolate, ojos saltones, mirada curiosa, y con pinta de enfermito.

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Robert siempre hace igual, qué tío! Cada uno de los pequeños que ha llegado desde que vivo en Malayaka House ha sido para mí una sorpresa. Y qué queréis que os diga, es emocionante. Y siempre hago la misma pregunta “se queda con nosotros?”. Esta vez me dijo, eso depende de lo que decidamos.

Detrás de auntie Winnie y Frank, como supe minutos después que se llamaba, había una mujer grandona, de piel chocolate también y un curioso pelo-peluca rojo, con un rollo un tanto cresta punki. Con su cuerpo embutido en un vestido beige palabra de honor que le llegaba hasta los pies y un bolso rojo como de boda. “La madre”, pensé.

Lo primero que hice antes de preguntar más a allá fue lo que hacemos la mayoría de las mujeres en este mundo, y es quitarle a Winnie el bebé de los brazos. Quería achucharle.Y cómo no, empezó a llorar. Con un llanto delicado y bajito como si le faltara energía. Es típico de los niños malnutridos, los pobres no tienen suficiente energía ni para lloran bien, lo hacen como con un hilillo de voz.

Fuimos las tres, Winnie, la mujer y yo a mi cuarto, y calmamos el llanto de Frank con un biberón que se tomó deprisa, muy centrado en su tarea. El biberón tenía leche de vaca.

La mujer se llamaba Clarise y era ruandesa. Alguien abandonó un bebé de 1 semana en la puerta de su casa el pasado diciembre, y ella, valiente, mujer y admirable, lo acogió entre sus brazos. E intentó cuidar de él. Trabaja entre Ruanda y Uganda, donde se quedaba en casa de unos amigos, cerca de Kajansi, entre Entebbe y Kampala. Y durante estos dos meses viajó con él en los taxis (matatus) públicos repletos de gente, de Oeste a Este, intentando seguir con su trabajo a la vez que cuidaba del bebé.

En febrero le salió una oportunidad en Sudán del Sur, y no podía negarse, pero no le dejaban llevarse al bebé. O eso dijo. Cuando Robert supo de su existencia fue porque estaba en Uganda tratando de encontrar a alguien para dejar al bebé. Que lo de buscar a alguien con quien dejarlo, aunque parezca evidente, no lo es tanto. Aquí en Uganda no se cortan ni un pelo en abandonarlos, ya sabéis. Así que me retiro en mi aplauso a Clarice.

“Y cómo encontró a Malayaka House?” pregunté yo, que seguramente sea la misma pregunta que os estáis haciendo todos. No? Pues una vez más fue por Robert. Cómo si no.

Robert siempre va a una pequeña farmacia que hay en Entebbe, sin lujos pero con buenos profesionales, y por supuesto ya le conocen y saben lo que hace. Un día de febrero una de las trabajadoras le habló de Clarise y del bebé que buscaba casa otra vez.

Dos días después Robert mandó a auntie Winnie, Hakim y Joseph a por el bebé a Kajansi. Joseph es el novio de Naiga, una de nuestras niñas mayores ya independizadas, y que empezó hace poco a trabajar con nosotros (todo queda en familia!), conduce la furgo para llevar a los peques al cole y nos ayudar con mil recados. Os iba a contar más detalles de él/ellos pero no quiero perder vuestra atención en “cotilleos” que os puedo contar otro día.

En fin, que creo que la que se ha perdido soy yo… pues eso que ahí estábamos las tres con el bebé en mi cuarto, yo intentando entender la historia con la traducción de Winnie porque Clarice no habla casi inglés, solo francés y la lengua que hablen en la zona donde ella vive en Ruanda, que da la casualidad que Winnie sabe hablar porque sus padres eran de esa zona y migraron cuando los tutsis y hutus se pelearon hasta dejar casi 1 millón de muertos en pocos meses. Y es que cuando todo eso estalló, como miles de ellos, él era tutsi y ella era hutu… malo malo para aquellos tiempos. Y Uganda les acogió. Qué bonita historia ¿verdad? os la cuento también otro día.

Apareció Robert en el cuarto y me preguntó “qué, se queda o no se queda?” y yo con el pequeñajo entre los brazos, como para decir que no! Pues claro que se queda, se queda para que le cuidemos, le alimentemos y para que crezca feliz entre su nueva familia.

Clarise nos bendijo una y mil veces, nos dio los papeles que le había dado la policía ruandesa, y se fue con su melena al viento sin soltar una lágrima, oye tú la tía. Y nosotros, nos pusimos manos a la obra. Ya sabéis, leche en polvo, pañales, una buena sesión de achuchones y conocer a todo el mundo. ¡Esto es lo primero!

Fui a comprar todo y a recoger a los niños al cole, y de camino les dije que teníamos una sorpresa en casa. “Auntie Dilia!” “Uncle Leo!” “New toys!” y más cosas que no escuché eran sus predicciones. Que por cierto Dilia a ver si vienes ya de una vez que cada vez que les hablo de sorpresa sale tu nombre. Te echan de menos.

Cuando llegamos a casa y vieron al pequeñín, ¡eran todo sonrisas! “Boy or girl?”, “ What is his name?” , “Auntie Bea, he is not black, he is brown”, “Can I hold him?”

Auntie Bea los despachó a todos rápido a hacer los deberes y dejó a auntie Winnie con la tarea de dar al pequeñín su primera leche en polvo.

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La leche de vaca no es buena para los bebés, eso lo sé hasta yo y nunca he sido madre. Y Clarise seguro que también, pero no tenía dinero para comprar leche en polvo. Si el sueldo medio de un trabajador no llega ni a los 100 euros, y un bote de leche en polvo cuesta 30, no hay matemáticas que lo sustenten. Así que leche de vaca=malnutrición. Esa había sido la ecuación en la corta vida de Frank hasta que llegó a Malayaka House.

Que por cierto, le hemos dejado el nombre de Frank en honor a Clarise y a su gran corazón, pero le hemos añadido Henry. En honor a un médico que nos ha estado ayudando con la abuela de Dora, a la que estamos cuidando en casa (esta también es otra historia para otro día), eso dijo Robert. Yo como tengo un corazón que no es ni la mitad que el suyo, pues barrí hacia casa, literalmente, pensé para mi misma “Sí, sí, tú haz los honores que quieras pero si se va a llamar Henry para mí será en honor a mi padre”.

Llevamos a Henry al mismo hospital en Kampala que llevamos a Patricia, por si las moscas. Tenía tos seca, respiraba regular y tenía aspecto de malito, además de estar delgadito delgadito.20160224_183227

Con 2 meses, 3,3 kg, el peso que debía haber tenido al nacer. Nos dijeron que tenía un virus y nos recomendaron que empezáramos a darle la misma leche que a Patri, aunque no fuera intolerante a la lactosa. Esa leche, además de no tener lactosa, tiene algo relacionado con las grasas (disculparme los médicos que me leáis que no me acuerdo) y hace que cojan peso antes. Y eso es lo que necesitamos con Henry.

La primera noche fue cachonda. Iba a dormir yo con él pero había una voluntaria, Sara, americana y en sus 50, madre de 4, que nos ayuda lo que no está escrito con la educación y la lectura de los peques. IMG_6497Y que no pudo evitar hacer evidentísimo un please please please, I’d love to sleep with him.
Pero luego pensó que lo iba a aplastar si dormía con él en la cama (algo que me tranquilizó mucho … ja ja!), después se le ocurrió improvisar una cuna y preguntó a auntie Bea si no habría algo que utilizar… Que en Uganda no utilizan cunas, que los niños están acostumbrados al calor humano… Pero nada, me recorrí toda la casa buscando un barreño lo suficientemente grande, y al final se le ocurrió que el cajón de una cómoda que nos regaló alguien de la ONU podía servir, y allí acabó Henry a los pies de su cama. La verdad que la cuna tenía un pintón. ¿Que cuánto duró? 5 minutos, los mismos que debió dormir la pobre porque Henry necesitaba calorcito, un pecho en el acurrucarse, una mamá…

Todo esto fue hace unos diez días y ahí sigue el principito, todavía con tos y con mocos, pero con otra carita… no menos preciosa, pero sí más tranquila, como si su cuerpecito supiera que ya tiene comida rica rica y ahora puede relajarse y disfrutar.

Bienvenido pitufillo, como a todos los demás, te estábamos esperando!

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FELIZ NAVIDAD

Merry Xmas 2015

Os deseo unas muy felices fiestas, que las disfrutéis con los vuestros y a todos los que estáis ahí y nos echáis una mano… sabed que los niños de Malayaka House estarán celebrando una navidad feliz y llena de ilusión gracias a vuestra generosidad!

MERRY XMAS!!

 

 

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EL EFECTO MALAYAKA HOUSE

(Escribí esto el lunes pero hasta ahora no he podido publicarlo, sorry!)

Escribo desde el avión de Bruselas a Entebbe. Quedan 3 horas para llegar y no puedo dormir porque no paro de pensar en todas las sonrisas que me voy a encontrar cuando llegue a casa. Esta vez ha sido sólo un mes pero ya tengo ganotas de ver a Patricia., quiero achuchar a Georgie y que me dé un abrazo diciendo “ati Bea”. A Danny, Bobo, Big Cheche, Mary… en fin, que paro porque tengo ganas de ver a todos, a toda mi familia ugandesa!

Pero en este avión de vuelta, no solo me acuerdo de ellos, también pienso en toda la gente que nos ha echado una mano estos días que hemos en España, compartiendo con nosotros su tiempo, su energía, sus ganas, su alegría… A todos y cada uno de vosotros … GRACIAS. Me vuelvo emocionada a Uganda.

En Malayaka House en España somos 4 en la Junta Directiva, y salvo yo, Diana, Prado y Cristina, tienen su trabajo aparte. Y su familia y amigos. Otro día me gustaría contaros de ellas y lo orgullosa y afortunada que me siento de que estén metidas en esto. Por ahora solo quiero darles las gracias por encontrar huecos para Malayaka House, y para mí… Son unas campeonas.

Hablando de campeonas… mi querida Marta. Ya la conocéis. Es una mujer todo terreno que además de tener su propia clínica dental en Talavera, está escribiendo la tesis, y liderando el proyecto de la clínica dental Malayaka House-SEPA. Además nos regaló el vídeo de Atrapa sus sueños (el que os envié en mi anterior entrada), y organizó el evento de Talavera. Ahí es nada. De verdad que no sé de dónde saca las horas, pero sé que las encuentra porque se mueve por un profundo amor a nuestros peques.

Ricardo ha sido un nuevo fichaje gracias a Marta. Fue una alegría que comenzara a formar parte del proyecto. Ricardo se ha tirado horas y horas con la edición y producción del vídeo, con el rol up, con el cartel… un espíritu bueno y tranquilo que nos ha ayudado más de lo que se imagina.

El mismo espíritu que tienen Alexia y Cristina, que están involucradas con el proyecto desde hace más años que yo, creo que desde el principio. Ellas se encargan de los mercadillos, tanto aquí organizando el material y las ventas, como en Uganda cuando vienen y se recorren incansablemente los mercados de crafts que he de decir que para mí, son infernales. Pero además de esto, son un apoyo. Siempre dispuestas y siempre con ganas. Siempre ahí.

Otros que siempre están ahí son mis padres. Para ayudar a los niños, pero sobre todo para ayudarme a mí. Sin ellos no podría llevar esta vida que llevo ni podría estar haciendo esto que hago…

También en mi familia, mis tías. Merche es madrina y nos ayuda en las fiestas de Madrid tanto que no sé qué haríamos sin ella y es uno de mis grandes apoyos. Fernanda también es madrina, y nos ayuda a recopilar ropa y esta vez nos ha salvado la vida pagando el envío del cuajo.

María Rodríguez era compi mía de Acciona y ahora es compi de mi hermana. Cuando estaba pensando a quien conocía en Barcelona para ayudarnos con un evento fue ella quien me vino a la mente. María está siempre super liada, porque además de su trabajo como abogada, hace teatro y está metida en mil historias. María tiene un don de gentes que no se lo cree ni ella y ha puesto toda su ilusión en nuestro proyecto. Nos ayuda infinito y está siempre buscando nuevas ideas.

Esta vez Cristina y Javier se han unido a nuestro sueño. Para ser más exactos debería decir que en realidad empezó en el evento de Barcelona del pasado junio. Vinieron por Alexia, y después nos contaron que este proyecto y estos niños, les llegaron al corazón. Y se hicieron padrinos. Pero no solo esto, Cristina se lío la manta a la cabeza y nos organizó un evento en Castelldefels. Nos acogieron en su casa, y fue una gozada compartir con ellos ese día y medio. Tienen una energía inagotable, y cuando se relacionan con la gente, lo hacen con un cariño que no está a la orden del día. Además Cristina escribió un cuento para niños que ilustró su hija Claudia que puso a la venta y regaló a Malayaka House. Precioso!

Anita es la secre de mi departamento en Acciona y además de querer robarme a todos los bebés que tenemos en Uganda, nos ha ayudado con la lotería de Navidad. Otra Ana, que es amiga de María, nos ha ayudado con la organización de la fiesta de Madrid, lo mismo que Marina y Beatriz.

Mi prima Nuria se ha tirado todo el mes de arriba abajo recogiendo medicinas y ropa para llevarnos a Uganda. Y además nos ha puesto en contacto con su cuñada Cristina, que organizó una merienda en su casa con sus amigas y los hijos de éstas para que les contáramos sobre nuestros niños y la realidad tan distinta que viven. Y con ellos vamos a comenzar la campaña de Minipadrinos, de la que también, os hablaré otro día.

Y hablando de Cristinas, en Malayaka House tenemos a otra que es madrina desde que yo me fui a Uganda, y que nos va a ayudar a organizar los eventos de junio y la fiesta para familias.

Martita es amiga de Diana, y junto con ésta, nos ha ayudado con el nuevo tríptico, que no es tríptico en realidad, es una librito chuli chuli sobre Malayaka House. Es una diseñadora gráfica excepcional y una mujer tranquila y genial.

Y no me olvido de todos los que venís a nuestros eventos, habláis de nosotros y compartís nuestra historia. Podría hacer una larga lista pero no os quiero aburrir…

En fin, que como veréis tengo razones para volverme orgullosa y emocionada de vuelta a Uganda, feliz de saber que la familia de Malayaka House crece y crece. Me encanta ser testigo de cómo la solidaridad se expande y gente nueva se involucra con nuestro proyecto regalándonos su tiempo, y cómo nuestros niños se van colando en más y más corazones… Me vuelvo con las pilas recargadas.

Webale ngo!

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VIDEO – Atrapa sus sueños

Como lo prometido es deuda, aquí os dejo el link al vídeo que pusimos en la fiesta solidaria de Madrid del pasado día 28.

 

Os agradecería que NO lo compartáis en redes sociales, por ahora queremos utilizarlo para dar las gracias a gente que, como vosotros, nos apoya.

El pasado sábado fue una noche muy especial, gracias a todos los que os acercasteis!!

Podéis ver fotos aquí: https://www.facebook.com/recuerdamesiempre-361808073998414/

Y permitidme contaros que Ricardo, además de habernos hecho este precioso vídeo, y las fotos del otro día, hace fotos de boda, retratos y reportajes a mascotas. Os animo a echarle un vistazo a su web, mola un montón! www.recuerdamesiempre.com

Más gracias y muchos besos!

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GIVING DAY

Hola,

Siempre me ha parecido que heredar las costumbres americanas era un error. Que perdemos las nuestras para incorporar las de los yanquis y es una pena. Pero hoy he cambiado de opinión, y os cuento por qué.

Parece que después de estos días de locura de descuentos y compras, este Viernes Negro que me he encontrado en España con gran sorpresa, también hemos heredado el “Giving Tuesday”. A alguien en USA se le ocurrió que después de gastar y gastar, sería bueno también pensar en los que no pueden gastar, y propuso un día para simplemente… DAR.

No os voy a ocultar que a mí me suena un poco a limpieza de conciencia… Después del compra que te compra, cuando ya los bolsillos están vacíos… venga va, me acuerdo de que debería compartir algo con los que no tienen…

Pues así es, pero por lo menos ES. Por fin hemos heredado un día que, en mi humilde opinión, tiene sentido, y sea por lo que sea, ahora hay un día en el año en el que todas las ONGs podemos pedir sin vergüenza, compartir nuestro mensaje y nuestro proyecto, y decirle a la gente que necesitamos su apoyo.

Eso es lo que estamos haciendo hoy, también, desde Malayaka House. Estamos pidiendo que la gente se una a nuestro proyecto, que nos ayude con tan solo un eurito al mes. La plataforma Teaming permite hacerlo en nuestro grupo AMIGOS DE MALAYAKA HOUSE.

http://givingtuesday.es/projects/ayuda-en-al-orfanato-malayaka-house/

Muchos de los que leéis esto ya nos ayudáis económicamente, pero hoy os pido que aprovechéis este bonito día para compartir. Y compartáis nuestro enlace y pidáis a vuestros amigos y conocidos, familiares, compañeros de trabajo, que se unan a nuestro grupo, que se unan a nuestro proyecto… que compartan nuestro sueño.

Cuantos más seamos, más podemos hacer. Lo de “aportar nuestro pequeño granito de arena” es esto… un poquito que si somos muchos se transforma en un muchito.

Gracias y… ¡Feliz Giving Day!

 

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